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Mediante la
amortización, la empresa reconoce contablemente que una
mayoría de bienes inmovilizados o activos fijos, están
sometidos, durante su vida útil a una pérdida de valor de
carácter irreversible producida por el uso, paso del
tiempo, etc.
Esta pérdida de valor se conoce con el nombre de depreciación. Una vez finalizada la vida útil del Activo fijo, la empresa debe proceder a la reposición de ese elemento por otro de similares características.
Por lo tanto, debemos tener en cuenta:
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Los elementos del inmovilizado, durante su vida útil, sufren un proceso de depreciación física provocada por su uso, avance tecnológico, etc.
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Cuando el elemento en cuestión está totalmente depreciado, debe reponerse por otro de similares características y que cumpla funciones parecidas.
PROVISIONES
Las provisiones son correcciones valorativas, que ponen de manifiesto pérdidas potenciales de valor de carácter reversible, detectadas en los elementos del
Activo.
Si por ejemplo, tenemos un almacén con stocks, y su valor actual o de mercado es inferior al de adquisición, deberemos dotar la provisión para reflejar esta pérdida de carácter
temporal.
Existen también las llamadas provisiones para riesgos y gastos, cuyo objeto es cubrir gastos originados en el mismo ejercicio o en otro anterior, pérdidas o deudas que estén claramente especificadas en cuanto a su naturaleza, pero que, en la fecha de cierre del ejercicio, sean probables o ciertas, pero indeterminadas en cuanto a su importe exacto o en cuanto a la fecha en que se producirán.
Si creamos una provisión para impuestos, ésta nos reflejará el importe estimado de deudas tributarias cuyo pago no está determinado en cuanto a su importe exacto o la fecha en que se producirá, dependiendo del cumplimiento o no de determinadas condiciones.
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